1. Introducción
El Preámbulo de la Constitución de Venezuela promulgada
el 30 de diciembre de 1999 propugna
una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y
pluriplural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolida
los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad,
el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio
de la ley para ésta y las futuras generaciones; asegura el derecho a la
vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la
igualdad, sin discriminación ni subordinación alguna; promueve la
coo-peración pacifica entre las naciones e impulse y consolide la integración
latinoamericana de acuerdo a los principios de la no intervención
y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e
indivisible de los derechos humanos, la demo-cratización de la sociedad
internacional y el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes
jurídicos ambientales como patrimonio irrenunciable de la humanidad…”.
“el establecimiento de Según el Articulo 3 de la Constitución Nacional vigente,
“el Estado venezolano tiene como fines esenciales la defensa y el desarollo
de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático
de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante
de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la
garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados
en esta Constitución”.
Por otra parte, la Fuerza Armada Nacional (FAN) representa
la única institución del Estado Venezolano, autorizada
por la Constitución para ejercer la Defensa Militar de los intereses
soberanos de la Nación y la custodia de las armas y equipos
bélicos de la República.
Según su Articulo 328
una institución esencialmente profesional, sin mi-litancia
política, organizada por el estado para garantizar la independencia y
soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico,
mediante la defensa militar, la coo-peración en el mantenimiento del
orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de
acuerdo con esta Constitución y la ley” .
“….la Fuerza Armada Nacional constituye En otra parte del mismo Articulo, se establece que
Fuerza Armada Nacional esta integrada por el Ejercito, la Armada,
la Aviación y la Guardia Nacional…“
profesional y doctrinaria de sus integrantes en una estructura
cerrada, de mando vertical y de pensamiento compenetrado
con la Seguridad y Defensa de la Nación, dentro del respeto al
marco democrático de sustentación política que rige la gobernabilidad
del Estado.
Su profesionalismo y dedicación la obliga a alejarse de
las parcialidades políticas y encerrar su actuación en la obediencia
a su deber constitucional y que
“ Ello implica la formación“en cumplimiento de sus funciones está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al
de persona o parcialidad política alguna” (Articulo 328).
La Constitución establece que los militares en servicio activo no
pueden optar a cargos de elección popular, ni parti-cipar en
actos de propaganda, militancia o proselitismo político (articulo
330).
2. Antecedentes
Es verdad que el teniente coronel Hugo Chávez Frías
llego al poder con el voto democrático y mayoritario de los
venezolanos, basado en promesas que el pueblo acogió con entusiasmo
y optimismo como tabla de salvación contra gobiernos
que ya habían agotado sus mejores argumentos y opciones
dentro de la democracia representativa, y que ya mostraba inquietantes
síntomas de la caducidad de sus argumentos,
propósitos e ideales y, por lo tanto, era perentoria y necesaria
su renovación.
Pero las esperanzadoras expectativas que nos prometió
el nuevo mandatario, al paso del tiempo se han tornado en crueles
desengaños. Las mentiras, desaciertos, ineficiencias, vergonzante
corrupción, mas burocracia parasitaria, entrega sin
medida proporcional de apreciable parte del patrimonio nacional
a otros países, y otras aberraciones similares y hasta peores
comparadas con las que gobiernos anteriores habían
cometido; liquidaron las ilusiones, las aspiraciones, las esperanzas
y expectativas, y la posibilidad de una vida mejor para el
pueblo venezolano.
Su discurso y acciones han tomado un curso retrogrado
y hoy observamos que se ha multiplicado la desconfianza, la
disolución, el desaliento, la duda y la desmoralización de un
pueblo que confiadamente creyó en sus ofrecimientos y hoy solamente
les queda una angustiante y desconsolada frustración.
Desde nuestra formación como República libre e independiente,
se hicieron grandes esfuerzos por organizar un
Ejército Nacional, todos estos esfuerzos se diluyeron en medio
de la anarquía y la pugna estéril entre los próceres de los bandos
civiles y militares que participaron en la guerra de Independencia,
facciones enfrentadas por el poder, caudillos que surgían
por los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía nacional,
reclamando su pedazo de Patria para un grupo armado en
armas.
Así hubo de transcurrir todo el siglo XIX, para que la
Revolución Liberal Restauradora en el año 1.899, al mando
del General Cipriano Castro, se iniciara un proceso de paz duradero
para la República, con la erradicación de los caudillos
civiles y militares. El General Juan Vicente Gómez dirigió al
país a partir del año 1.908 hasta su muerte en 1.935. Durante
este período se hizo un gran esfuerzo doctrinario y de organización,
y eso permitió que en 1.910 entrase en funcionamiento
la Academia Militar de Venezuela, la cual da inicio a la profesionalización
de la Institución Armada.
El énfasis y orientación del pensamiento militar estaba
dirigido a crear una organización piramidal de mando vertical,
subordinada al poder civil, al servicio del Estado y a garantizar
la seguridad y defensa nacional. A partir del año 1.945 se profundiza
el proceso de modernización de la institución armada,
se envían oficiales a efectuar cursos de Estado Mayor y de especialización
técnica en el exterior, se mejoran las instalaciones,
las raciones, se adquieren sistemas de armas, comunicaciones,
transporte y fusiles automáticos, y se mejora el sistema de seguridad
social de sus miembros.
En los años 60 aparecen en el país acciones guerrilleras
cuyo fin político era conquistar el poder para establecer un gobierno
comunista. El gobierno castrista apoyó con todas sus
fuerzas el movimiento subversivo en Venezuela y se establecieron
frentes guerrilleros en diferentes zonas urbanas del
país, así como en más de 10 frentes rurales; esto exigió a la
institución armada una rápida adaptación para enfrentarlas y
se activaron varios Teatros de Operaciones con unidades y efectivos
de todos los componentes de la organización.
Fidel Castro apoyó esta etapa sangrienta para Venezuela,
ejecutando un desembarco con guerrilleros cubanos por la
región de Machurucuto, al mando de quien después sería el
célebre general Ochoa; este desembarco es derrotado por la
Fuerza Armada Venezolana y apresados sus integrantes. Fidel
Castro envía armas y pertrechos por las costas del Estado Falcón,
la cuales son capturadas por las autoridades; y, a partir de
estas acciones, Venezuela logra la expulsión de Cuba del seno
de la OEA. Por la derrota militar que sufrieron y la política de
pacificación de 1.969, los guerrilleros venezolanos se reinsertaron
a la vida democrática.
En el año 1.969 se celebra en La Habana la Internacional
Socialista, donde se toman decisiones importantes, entre
ellas una táctica muy bien teorizada por Lenin: La Infiltración,
y así vemos como los organismos del Estado venezolano, los
gremios profesionales, la Fuerza Armada, sindicatos, sistema
educativo, judicial, el económico, medios de comunicación y
federaciones campesinas, serán penetradas por marxistas radicales,
haciéndose pasar por Demócratas luchadores sociales.
Hugo Chávez Frías representa el ejemplo más emblemático de
cómo el comunismo penetró a la Fuerza Armada Nacional. De
formación marxista a muy temprana edad, Chávez ingresa a la
Institución con un plan político para acceder al poder a través
de la insurrección militar.
Podemos afirmar que durante el periodo 1958-1998, correspondiente
a los gobiernos de ejercicio democrático representativo,
las Fuerzas Armadas de entonces alcanzaron el mayor
grado de prestigio y desarrollo jamás logrado en nuestra historia
republicana. Prueba de ello lo constituye el haber ocupado
siempre un lugar privilegiado entre las instituciones que gozaban
de mayor credibilidad y respeto en la sociedad civil.
A pesar de los innegables logros alcanzados, persistieron
importantes fallas atribuibles a la falta de decisión de los diferentes
gobiernos de no querer establecer una política militar
de Estado, proyectada en el tiempo, que permitiera realizar las
reformas exigidas de manera perentoria por los cuadros profesionales
de las Fuerzas Armadas. Entre ellas se destacan las siguientes:
• La negativa de aprobar una verdadera reforma de la Ley
Orgánica de las Fuerzas Armadas, que permitieran transformar
el sistema de ascenso y de permanencia en la
situación de actividad del personal profesional, crear una
verdadera meritocracia, y conformar una estructura militar
adaptada a los nuevos tiempos, para poder consolidar
un verdadero liderazgo, modernizar el servicio militar y
establecer una planificación a largo plazo.
•Carencia de programas de mantenimiento para los modernos
sistemas de armas que se adquirieron a solicitud de
las diferentes fuerzas o componentes.
•El excesivo e innecesario empleo de la Institución Armada
en actividades que no le son propias, incidió negativamente
en la moral del personal y en el necesario e
imprescindible entrenamiento de las tropas.
Al asumir el teniente coronel Hugo Chávez Frías la Presidencia
de la República, renació la esperanza entre quienes aspiraban
a que se produjeran profundos cambios en las Fuerzas
Armadas. Lamentablemente no ha sido así. Por el contrario,
hoy en día nos encontramos con la triste realidad de verlas orientadas
a cumplir un papel totalmente alejado de su verdadera
responsabilidad institucional.
3. Situación Actual
Es un hecho palmario que la democracia venezolana se
encuentra amenazada de muerte. Es necesario subrayar las
múltiples acciones emprendidas por el régimen de Hugo
Chávez para desconocer y descalificar el pluralismo político
que es la base misma de la democracia, violando las mismas
normas que establecen la Constitución y las leyes de la
República.
La campaña del régimen, encaminada a la destrucción
de los valores democráticos, a través de decretos, medidas y sus
propias acciones, es permanente e inconstitucional. Trata de
imponernos el ignominioso “pensamiento único” y la creación
del “hombre nuevo”, enmarcado en su proyecto del “socialismo
del siglo XXI”, rechazado por la mayoría de los venezolanos
en la consulta electoral del 2 de diciembre de 2007.
Este proyecto nos recuerda las más siniestras y oscuras
maquinaciones de los regímenes estalinistas, de estremecedora
recordación, por las consecuencias de sus inhumanos genocidios,
destrucción y aniquilamiento de toda clase de disidencia.
Este nefasto sistema no ha desaparecido con la caída del
Muro de Berlín, puesto que en la práctica continua aplicándose,
por parte del dictador Fidel Castro y su hermano Raúl,
quienes, junto con su antiguo compinche, el Che Guevara, establecieron
un régimen dictatorial que ha prevalecido por mas
de cincuenta años en Cuba.
En Venezuela, el gobierno mantiene un tozudo empeño
por cambiar la historia y torcer sus hechos mas relevantes, para
encaminarla a considerar solo aquellos que le son favorables a
su mal llamada “revolución”. Se pretende imponer un adoctri-
namiento ideológico de corte comunista en el sistema
educativo nacional y, más grave aún, en las escuelas e instalaciones
militares.
La separación de los poderes, que es parte de la esencia
misma de la democracia y que fue unas de las consignas banderas
para llegar al gobierno, es desconocida insolente y cínicamente
cuando se dan ordenes directas, al más puro estilo
cuartelero, a la Asamblea Nacional, al Tribunal Supremo de
Justicia, a la Fiscalía General, al Consejo Nacional Electoral, a
la Contraloría, a la Defensoría del Pueblo y a otros órganos subalternos,
supuestamente autónomos, cuyos acoquinados directivos
no responden otra cosa que: “Ordene usted, mi Comandante”.
Dentro de su pusilanimidad, no se atreven ni siquiera a
solicitar el requerimiento por escrito, por temor a cometer una
afrenta contra el “bien amado líder”, que pueda significar la
pérdida sus muy lucrativas canonjías. La concentración de
todos los poderes en la persona de Chávez, recuerda mucho el
estilo del pervertido Rey francés Luis XIV, con su famosa expresión
de “El Estado soy Yo”.
También es preocupante el empeño del régimen en continuar
su política de expropiación ilegal de tierras, haciendas y
fundos en plena producción, arruinando a sus legítimos propietarios
y ocasionando confusión, trastorno y descontento
entre los productores del campo. Estatización o confiscación
de empresas -públicas y privadas- de electricidad, teléfonos, gas,
alimentos, cemento, hierro y aluminio, entre otras; las cuales,
a la larga, se harán mas improductivas e ineficientes, y terminarán
convertidas en patios de chatarra, propiciando las condiciones
para ser de nuevo privatizadas, pero en manos de empresarios
afines al gobierno. Están en lista de espera: la banca,
las clínicas privadas, el transporte terrestre, marítimo y aéreo,
la industria pesquera, la educación privada, la industria automotriz,
etc.
Todo esto ha ocurrido durante un período en que nuestro
país ha obtenido por la renta petrolera ingresos que, cuantitativa
y comparativamente, superan todos los recibidos por la
totalidad de los gobiernos que ha tenido Venezuela en toda su
historia. Lo anterior es posible por el empeño de Hugo Chávez
Frías en centralizar y controlar todas las actividades económicas,
condición sine qua non para facilitar su paso al sistema comunista;
sistema que, como es sabido, ha experimentado
rotundos fracasos en todas partes donde se ha querido imponer;
y que, además, fue rechazado por los venezolanos en el
referéndum del 2 de diciembre de 2007.
Los síntomas de la alarmante descomposición en
Venezuela se evidencian en: El aterrador desbordamiento de la
crisis ético-moral, materializada en los escandalosos hechos de
corrupción denunciados diariamente en los medios de comunicación;
el abominable trafico de influencias y grosero nepotismo
en el entorno familiar de Hugo Chávez y sus parientes
mas cercanos; los horrorosos extremos a que ha llegado la inseguridad
personal, que se contabiliza en cientos de
asesinatos semanales en todo el territorio nacional, como si
Venezuela se encontrara en un estado de guerra; la multiplicación
de los desvergonzados y bochornosos actos de corrup-
ción, llevados a cabo por connotados dirigentes del partido en
el poder y por sus subalternos inmediatos; los cuales superan en
numero de transgresores y en cuantía a lo desvalijado, estafado,
malversado y saqueado al tesoro nacional durante los anteriores
gobiernos, de la denominada “cuarta república”.
Es necesario subrayar también, las múltiples acciones
emprendidas por el régimen para desconocer y descalificar el
pluralismo y la disidencia política, que es la base misma de la
democracia, a través de planes preconcebidos; utilizando la justicia
conculcada, la mas paladina persecución, encarcelamiento
y exclusión de valiosos y prominentes venezolanos, hechos que
demuestran el desprecio evidente del régimen por el ejercicio
de los mas sagrados derechos universales del ciudadano. Son
muchas y variadas las denuncias interpuestas por diferentes organizaciones
no gubernamentales ante la OEA y la ONU por
violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad
cometidos por el régimen de Hugo Chávez Frías.
Hugo Rafael Chávez Frías se graduó en la Academia Militar
de Venezuela de subteniente del ejército en el año 1.975 y
empieza a cumplir con su plan conspirativo dirigido por la
izquierda radical venezolana (tutelada por Fidel Castro). Durante
15 años, valiéndose del engaño y de la manipulación,
logró reclutar a un grupo importante de oficiales, proponiéndoles
un proyecto de apariencia nacionalista, sustentado en un
caballo de Troya, llamado el “árbol de las tres raíces”. Dicho
proyecto se basa, supuestamente, en los ideales de tres personajes
de nuestra historia: Simón Bolívar, Simón Rodríguez
(maestro del Libertador), y el General Ezequiel Zamora, quien
en el siglo XIX fue uno de los líderes de una guerra civil llamada
Federal.
Chávez nunca mencionó su verdadera filiación ideológica
-de corte marxista leninista castrista- ni su reverencia hacia
el Ché Guevara, porque sabía que no hubiera tenido éxito.
Esta fue la forma ingeniosa y fraudulenta que utilizó para
arrastrar a muchos oficiales a la insurrección militar en contra
del gobierno constitucional, realizada el 04 de febrero de 1.992.
Este golpe militar fue derrotado por la Fuerza Armada Institucional
y Democrática. Como consecuencia, Chávez fue a la cárcel,
de donde salió por una medida de gracia del entonces
Presidente Rafael Caldera. Posteriormente, en las elecciones de
Diciembre de 1.998, alcanza el triunfo presidencial, recibiendo
el apoyo de una población frustrada y desencantada de la dirigencia
de los partidos políticos del país.
A partir de ese momento, los comunistas venezolanos,
que fueron derrotados militarmente en los años 60, toman el
poder en Venezuela, apoyados por el marxismo internacional.
Esta nueva situación les dio la oportunidad de saciar todo el
odio y el resentimiento acumulado a lo largo de 40 años contra
la institución militar, sumados a los que tenía Chávez, por
haber sido derrotado el 04 de Febrero de 1.992.
Todas estas circunstancias convergen para someter a las
FF.AA. a un diabólico plan de destrucción institucional. Irónicamente,
el plan está dirigido por un militar; pero por un militar
que infiltró a la Institución, para usarla como trampolín
para acceder al poder; un militar sin vocación castrense; un
político infiltrado, sin valores ni principios, para quien, como
poder”.
decía Hitler: “La moral no es compatible con la búsqueda del 4.- Plan de Destrucción de la Fuerza Armada Nacional
Tan pronto asumió el gobierno, Chávez convoca a
Martha Harnecker, revolucionaria con vasta experiencia en
Chile, Nicaragua y en toda la lucha revolucionaria continental.
Ella le presenta un plan para destruir a la Fuerza Armada Nacional
Institucional, el cual resalta… “Las acciones de desprestigio,
desmoralización y provocación”, entre las que se destacan
las siguientes:
• La satanización de la Fuerza Armada en la etapa
democrática de 1.958 a 1.998.
• Activación de programas especiales como el Plan Bolívar
2.000, con asignaciones mil millonarias, generando
corrupción en todos los niveles de la organización.
• Utilización del personal militar en la Administración
Pública, con los mismos fines.
• Presencia de Fidel Castro en las instalaciones militares
y entrega de la réplica del sable del Libertador.
• Arengas constantes al personal militar en formación,
sobre la revolución, lucha de clases y la guerra al imperialismo.
• Valoración suprema de la lealtad al proceso y al líder,
sobre los principios establecidos, promoviendo el servilismo
y el espionaje entre compañeros.
• Ascensos a oficiales a grados superiores con historiales
negativos, premiando la adulación y el amiguismo revolucionario.
• Invasión masiva del G2 cubano para cumplir funciones
de seguridad interna en el país.
• Purga de oficiales de todos los grados, sin cargo en sus
casas, sometidos a juicio y separados de la organización
militar. Publicación de pasquines tipo lejano oeste, ofreciendo
recompensas monetarias por la detección o captura
de oficiales no revolucionarios.
• Aplicación de un espionaje masivo en las unidades militares.
• Radicalización del discurso revolucionario en las instalaciones
militares.
• Reemplazo de la mística y del espíritu militar por la Devoción
Revolucionaria.
• Vinculación del gobierno con la guerrilla colombiana,
desvirtuando el empleo de la Fuerza Armada en la frontera.
• Manipulación y utilización de la FAN como una herramienta
represiva y de miedo hacia la sociedad
democrática, convirtiendo al profesional militar en un
instrumento policial del caudillo.
• Conformar un cuadro de militares serviles a la revolución,
a través de la compra de voluntades y del chantaje
profesional.
• Buscar que el eje Castro-Chávez consolide en Venezuela
el centro vital de la expansión estratégica regional de este
movimiento de extrema izquierda.
Desde 1999, la política militar del gobierno bolivariano
ha mantenido una dirección constante que apunta y abre
camino al “socialismo militarista”, basada en el sometimiento
de la Fuerza Armada Nacional a la revolución y no a las necesidades
de Seguridad y Defensa nacionales.
En el ano 1999, el entonces nuevo gobierno, realiza esfuerzos
concretos para lograr el reconocimiento interno (FAN)
de los golpistas del 4 de febrero y 27 de noviembre del año
1992, al tiempo que crea los mecanismos de sometimiento al
nuevo poder civil, distintos al mecanismo tradicional de subordinación
de la Fuerza Armada.
La primera manifestación pública de las verdaderas intenciones
del presidente Hugo Chávez Frías, se vio en los discursos
y actos públicos del nuevo gobierno, cuando cambia el
concepto operacional de la Fuerza Armada a un concepto social
(Plan Bolívar 200) e incluye la participación activa de los golpistas
de 1992, ahora “reivindicados”, en funciones importantes
de gobierno.
Sin embargo, no es sino hasta después de la aprobación
de la nueva Constitución en diciembre de 1999, cuando se
manifiesta en toda su dimensión la verdadera política militar
del régimen; la orientación castrista con la carga anti norteamericana
visible. Desde entonces la política de Hugo Chávez ha
sido de enfrentamiento con Estados Unidos de América, acercamiento
con Cuba y control -en forma no tradicional- de la
Fuerza Armada Nacional.
Una vez conocida la intención de Hugo Chávez de
destruir el sentido profesional e institucional de la Fuerza Armada
Nacional para convertirla en una organización politizada
y al servicio de su proyecto político, las acciones dirigidas a tal
propósito se encuentran enmarcadas en las siguientes decisiones
de carácter militar tomadas por el régimen en el ámbito
legal, estructural, logístico y doctrinario:
A. El impacto de la Constitución de 1999
La Constitución de 1999 produjo un cambio profundo
en las relaciones del Poder Civil y el Poder Militar, fundamentando
su relación con la disciplina, la obediencia y la subordinación,
y no a partir de la defensa de las instituciones
legítimamente constituidas. Deliberadamente se suprimen en
la nueva constitución los artículos referidos en la constitución
de 1961, respecto a la “no deliberancia” de los militares y a la
obligación de “asegurar la estabilidad de las instituciones
democráticas y el respeto a la Constitución y a las leyes, cuyo
acatamiento estará por encima de cualquier otra obligación”.
Asimismo, se eliminó la prohibición a los militares de
ejercer simultáneamente la autoridad militar y civil. Es decir, se
llega a una Fuerza Armada sometida por las leyes a las órdenes
arbitrarias del Ejecutivo y desprendida de la conciencia del
deber. De esta forma, quedan atrás las Fuerzas Armadas de un
estado democrático, comprometidas con la seguridad y la defensa
de la Nación, y con la protección de la población. Se define
una nueva Fuerza Armada subordinada a los objetivos
ideológicos del régimen y a la consolidación del socialismo militarista.
B. El impacto de la nueva Ley Orgánica de la Fuerza Armada
Nacional
Logrado el marco legal general, el segundo paso más importante
en el proceso de sometimiento y control de la Fuerza
Armada Nacional, fue alcanzado con la aprobación de la nueva
Ley Orgánica. Allí se plantea legalmente el cambio de estructura,
organización, misiones y funciones; es decir, se creó la
nueva Fuerza Armada, basada en la “participación de la
población” a través de la creación de la reserva, recientemente
transformada en milicia.
Con estos cambios se amplió la base de participación
política-ideológica dentro de la institución. La nueva estructura
da cabida a la presencia de bandas armadas dentro de la Fuerza
Armada, violando el Articulo 328 de la Constitución Nacional,
que establece que la Fuerza Armada Nacional está integrada
por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional.
C. Incremento del gasto militar para la adquisición de nuevos
sistemas y equipos militares en países ideológicamente afines
a la revolución
El alejamiento de Estados Unidos de América ha venido
acompañado de un amplio plan de adquisiciones de sistemas,
equipos, armas y municiones de fabricantes y países identificados
con doctrinas socialistas (entre ellos Rusia). El programa
de adquisiciones es una forma de abrirle la puerta de la defensa
nacional, sistemas de inteligencia y seguridad interna a funcionarios
rusos y cubanos, entre otros. Producir un cambio en
los sistemas tradicionales es costoso, lleva tiempo y establece
nuevas doctrinas operacionales; es decir, modifica la doctrina
y el pensamiento militar.
D. Cambio en la doctrina militar
La doctrina de empleo, formulación de hipótesis de conflictos,
definición de enemigos y los escenarios de actuación
(Concepto Estratégico Militar), han sido modificados. Se pasó
de la confrontación convencional de una Fuerza Armada
orientada a la defensa nacional, a una Fuerza Armada cuyo escenario
principal de actuaciones es el orden interno y la preservación
de la revolución y de su caudillo autócrata, Hugo
Chávez. La doctrina militar revolucionaria, mal llamada “bolivariana”,
tiene como elemento principal la confrontación entre
un factor poderoso (régimen) contra un opositor débil (oposición
o disidencia).
¿Hacia donde vamos? Nos dirigimos a la adopción de la
doctrina militar cubana, la cual tiene sus antecedentes en la
doctrina de la antigua Unión Soviética, conocida como
“Guerra de todo el Pueblo”. El régimen castro-comunista creó
su doctrina con base en el pensamiento militar de sus líderes comunistas,
en las características geográficas de una isla y en su
historia militar. Nuestros estrategas, civiles y militares, la
tomaron como modelo, y en la practica realizan la preparación
global de los lideres de las fábricas, industrias básicas, dependencias
oficiales, barrios, comunas y zonas rurales.
La incitación psicológica de la población contra el enemigo
externo e interno, es decir, contra el imperialismo yanqui
y la disidencia, respectivamente, es permanente; con el auxilio
de todos los medios disponibles controlados por el régimen; se
aumenta el contenido ideológico en la propaganda oficial y,
para justificar su comportamiento, constantemente se repite la
amenaza de una supuesta invasión.
E. El fomento de la corrupción militar
La llegada de Hugo Chávez al poder significó dentro de
la Fuerza Armada Nacional la promoción de la corrupción en
sus más variadas formas. Corrupción moral de los mandos, al
eliminar los meritos personales y profesionales, y sustituirlos
por la lealtad revolucionaria. Corrupción en la administración
militar, como forma de asegurar lealtades, ejercer y ganar el control
interno de la Institución.
F. Situación de la institucionalidad
Hábilmente, Hugo Chávez, en sus relaciones con la
Fuerza Armada, se ha colocado por encima de la Constitución,
al garantizar respaldo a las actuaciones de los militares si las
mismas están alineadas con los objetivos de la revolución. La institucionalidad,
cadenas de mando y el órgano regular, no cuentan
para los abiertamente identificados y comprometidos con
el proceso revolucionario.
La institucionalidad fue sustituida por las reglas dictadas
por la “mayoría” revolucionaria, representada por los mandos
comprometidos y la oficialidad sometida sobre la base del terror,
sospecha, miedo, persecución, y la acción psicológica permanente.
Resulta sumamente difícil mantenerse dentro de la
Institución armada si no se está abiertamente con la revolución.
El régimen no escatima mecanismo alguno, aunque sean ilegales
y abusivos, para enviar a su casa o dar de baja a los militares
que no están con el proceso, a través de procesos
suma-rios.
G. Imposición del modelo de Defensa Integral Popular
Se impulsa el modelo binomio cívico-militar (milicia y
guardia territorial) en los estratos sociales bajos de la población,
identificados como D y E, alegando que los poderosos quieren
nuestro petróleo y hay que defenderlo (división de la sociedad);
es decir, se profundiza el odio y el enfrentamiento entre ricos y
pobres, entre opositores y revolucionarios.
H. Reorganización del territorio nacional alineado con los
fines revolucionarios
A la par de la ampliación de las medidas de control militar
sobre la población y la oposición política, representadas
por las zonas de seguridad, regiones militares, teatros de
operaciones, uso de la justicia militar y persecución política, se
intenta “cubanizar” las relaciones y organizaciones de base de
la sociedad, a través de los denominados consejos comunales.
Esta nueva organización hará uso de la Fuerza Armada
(incluyendo la milicia) como elemento de control (binomio
FAN-Pueblo); extenderá las cadenas de información del régimen,
y facilitará la presencia de funcionarios cubanos en todo
el territorio nacional: notarías, Oficina Nacional de Extranjería,
registros, oficinas públicas, órganos de seguridad del Estado,
cuarteles y hospitales, centros de producción, industria petrolera,
etc.
I. Politización de la Fuerza Armada Nacional
La actuación política de Hugo Chávez hacia el interior
de la Fuerza Armada Nacional no respeta las exigencias constitucionales
y la utiliza con fines proselitistas y de dominio interno.
En más de una oportunidad, en recintos militares y con
el atuendo rojo que identifica a su ideología política, Hugo
Chávez le ha pedido a la oficialidad que “quien no esté con su
revolución, solicite su baja de la Fuerza Armada”.
J. El empleo de la Fuerza Armada en otros países
En el pasado, el empleo de militares venezolanos para
cumplir faenas y trabajos en otros países, era por lo general solicitado
y aprobado por los canales correspondientes del Estado
venezolano, a petición o en coordinación con los países
involucrados. Pero actualmente, Hugo Chávez ordena estas
comisiones sin cumplir las normas; sólo bastan su deseo y su
afinidad política con el gobierno receptor. Ello ha puesto en
entredicho el prestigio de la Fuerza Armada, puesto que
aparenta actuar como brazo político del presidente, llegando
al colmo de ser abiertamente rechazada en algunos países.
Hugo Chávez Frías, con el objeto de afectar el sentido
profesional y la unidad interna de la Fuerza Armada, ha utilizado
en forma masiva a militares activos para ocupar cargos
civiles en amplios sectores de la administración pública. Al
mismo tiempo que persigue estos funestos propósitos, ha hecho
creer a los venezolanos que éste es un gobierno de la Fuerza Armada,
cuando en realidad la filosofía que lo inspira es totalmente
contraria a los principios y valores que sustentan la
institución. Esta lamentable situación ha creado en la sociedad
civil un justificado rechazo hacia la Fuerza Armada, al considerarla
usurpadora de sus espacios naturales y corresponsable
de los desaciertos del régimen chavista.
El delito de lesa patria hay que atribuírselo a Hugo
Chávez Frías, quien tiene una responsabilidad directa en el proceso
de destrucción de la Fuerza Armada Nacional, a la que ha
convertido en su propio cuerpo armado pretoriano obediente
solo a sus designios. Esa destrucción no solo ha operado en lo
físico y operacional sino, y esto es lo mas grave, en el orden
moral y ético.
El absurdo y contradictorio lema de “Patria, Socialismo
o Muerte”” que pretende imponer en todos los ámbitos de la
Fuerza Armada, ha chocado estrepitosamente contra la pared
patriótica, la fortaleza espiritual, el respeto a la democracia y
los valores morales y nacionalistas que le son mas caros al pensamiento
y acción de la mayoría de los miembros de la Institución
Armada.
En el corazón y en la mente de nuestros militares profesionales
bullen los sentimientos de libertad y de democracia
que se instalaron en ellos desde los albores de la Independencia.
No en balde, nuestros militares siempre se han considerado
herederos de las glorias conquistadas por nuestros
libertadores y defensores de los valores fundamentales de nuestra
nacionalidad, entre los cuales, la muerte por una ideología
política fracasada y contrapuesta a nuestra esencia, no es precisamente
uno de ellos.
El falso militar Chávez ha traicionado las raíces históricas
de nuestro Ejército, que en el pasado exportó libertad a
otras naciones. Usando como herramienta el petróleo que
pertenece al pueblo venezolano, él se dedica ahora a exportar
la esclavitud comunista de Fidel Castro; a la vez que fortalece
a Cuba, dándole herramientas para convertirla en una potencia
energética; y de esta forma, ejercer descaradamente una influencia
geopolítica. El objetivo final es crear una Unión de
Repúblicas Socialistas Latinoamericanas. El discurso antiimperialista
y anticapitalista, le sirve para desarrollar en nuestro continente
el imperio marxista concebido por Lenin.
El supuesto antiimperialismo, le sirve al gobierno para
justificar la adopción de una doctrina de Seguridad y Defensa
que nos lleva al concepto estratégico de una Guerra Asimétrica,
mediante la cual Venezuela se alinea con los países comunistas
del mundo (Cuba, Corea del Norte, China, Vietnam) y las naciones
musulmanas más radicales, como Irán y Siria.
Chávez no da un paso, no toma una decisión importante
sobre la Fuerza Armada, sin antes consultarla con su reverenciado
“líder“.
Chávez amplió los términos de saludo militar y protocolo
para hablar o retirarse de un superior con la frase: “Patria,
Socialismo o Muerte”, lo cual constituye una afrenta y humillación
al honor y espíritu de la institución.
5. Se acelera el Plan Destructor
El gobierno ha adelantado un proceso de transformación
y destrucción de la FAN mediante la aprobación de una
nueva Ley Orgánica en el 2.005 y una vez puesta en ejecución
ha logrado lo siguiente:
• Cambio del nombre de Fuerza Armada Nacional por
Fuerza Armada Bolivariana, así como los de sus componentes.
• Convirtió el aparato militar en el soporte armado de
su revolución.
• Le restó poder al Ministerio de la Defensa, convirtiéndolo
en un ente administrativo.
• Creó una Reserva, una Guardia Territorial y una Milicia
Nacional, con dependencia directa del Jefe del Estado,
cuyo dimensionamiento sobrepasa los efectivos orgánicos
en pie de paz de la FAN.
• Cambio del concepto estratégico de Seguridad y Defensa
Nacional, asumiendo una alianza ideológica con gobiernos
comunistas y totalitarios.
• Asumió el control absoluto de la Institución Armada,
decidiendo directamente todo lo relativo a los asuntos administrativos
y operacionales hasta el más bajo escalón.
• Activa una red de espionaje interno que le reporta al
Jefe de Estado directamente todas aquellas manifestaciones
contrarias a su proceso revolucionario.
• Violando la Constitución Nacional, se asignó el grado
militar de Comandante en Jefe, eliminando la esencia
civil de la figura presidencial
Los lineamientos estratégicos implícitos en la Ley
Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana -LOFANBson
los siguientes:
Primero
Consolidación del Poder Militar mediante la ejecución
de las siguientes acciones:
• Copar los espacios de naturaleza civil con efectivos militares.
• dquisición masiva y desproporcionada de equipos militares
y sistemas de armas defensivas y ofensivas de corto,
mediano y largo alcance.
• Aumento de efectivos de pie en paz.
• Creación de nuevas unidades de combate y de Apoyo
de Fuego y Servicios.
Segundo
Fortalecimiento de la unidad cívico militar para lograr la
captación de hombres y mujeres para la Reserva y Milicia Nacional.
Tercero
Organizar y asegurar la Movilización Nacional para:
• Emplearlos en caso de un conflicto interno o externo.
• Para dar cumplimiento a los Tratados o Alianza de
Asistencia Militar suscritos con varios países.
Cuarto
• Apuntalar los objetivos geopolíticos de la política exterior
del gobierno.
• Consolidar los gobiernos de izquierda en el continente.
• Establecer un nuevo régimen de Seguridad Hemisférica.
El gobierno busca lograr el control total y absoluto del
espacio territorial, dividido en Regiones, Zonas, Áreas y Distritos
Estratégicos para la Defensa Integral, y además controlar
todas las actividades públicas y privadas de la sociedad civil,
tanto oficialista como de la oposición.
Chávez busca exaltar su ego y, siendo el Comandante
Supremo de la Fuerza Armada, se asigna un nuevo grado militar
de Comandante en Jefe, ofendiendo la dignidad y majestad
de la Primera Magistratura y atropellando la vocación civilista
de nuestro pueblo. No satisfecho con los poderes supra terrenales
que se otorga, comanda y dirige las operaciones militares
aún en caso de confrontación bélica.
Otro aspecto que ha sufrido un considerable retroceso es
la seguridad social de los integrantes de la FAN, así vemos:
• La prestación del servicio de salud se ha visto afectada
por cuanto los hospitales militares han sido abiertos al
público en general, llevando el programa de Barrio Adentro,
manejados por cubanos, disminuyendo en forma
brusca la capacidad de atención al personal militar y sus
familiares.
• El personal militar activo y retirado cotiza mensualmente
para el manejo de la infraestructura de salud militar.
• Los almacenes militares dejaron de ser medio importante
de beneficio social para los militares, ahora se
abrieron al público en general, ya no venden a precios solidarios.
• Las pólizas de seguro de vida y HCM lucen estancadas,
no se han modernizado, otros gremios menos numerosos
disponen de pólizas con mayores beneficios.
• Los círculos militares ahora permanecen ocupados por
personal del gobierno no militar, extranjeros, misiones,
etc. y los militares ya no tienen disponibilidad adecuada
para utilizar la red hotelera y los espacios de esparcimiento
porque fueron abiertos al público en general.
6.- Conclusiones
Podemos afirmar que en Venezuela la democracia es una
entelequia, no existe la separación ni la autonomía de los
poderes, no existe estado de derecho para los opositores, estamos
presenciando la disolución del Estado Institucional, Jurídico
y Democrático, y que está siendo reemplazado por un
modelo totalitario, militar y hegemónico:
• Se ha fortalecido y consolidado el poder militar, permitiendo
la presencia hegemónica en todos los campos y actividades
de la vida ciudadana.
• Se consolidan los objetivos geopolíticos de la política
exterior del gobierno.
• Busca la consolidación del modelo político Castro comunista.
• Se ha reconocido la beligerancia del grupo narco-terrorista
FARC y la implicación y apoyo del gobierno que
se derivan del contenido de las computadoras del terrorista
Raúl Reyes.
•Existe un grupo minoritario de Generales y Almirantes,
así como de oficiales en diferentes grados, que bien por
los beneficios económicos y profesionales que están recibiendo,
o por afinidad ideológica con el proceso y se encuentran
en cargos de comando de tropa y están
dispuestos a dar su apoyo a Chávez.
• Cuba, con sus expertos en guerra política, inteligencia
estratégica, guerra psicológica, capacidad de organización
de equipos y células de espionajes ha tenido el apoyo de
Chávez para controlar todos los escenarios de la sociedad.
• La FAN está en el más bajo nivel histórico de opinión
pública.
Las circunstancias políticas permiten asegurar que los
militares, en un momento decisivo de la historia por venir, deberán
dilucidar si dan su apoyo al comunismo que adelanta
Chávez o al régimen de verdadera democracia al cual aspiran la
mayoría de los venezolanos.
En estos momentos dramáticos en que se debate la existencia
misma de la Institución Militar y de la democracia en
Venezuela, apelamos a la conciencia nacional y a la vocación
democrática de la Fuerza Armada de Venezuela, para que una
vez mas se mantengan firmes en la defensa de los valores mas
puros y sagrados que ordena cumplir la Constitución Nacional,
cuyo contenido no ha sido modificado y por tanto no pueden
ser cambiados los roles, obligaciones y deberes que les son inherentes.
Esta grave situación aquí detallada ha tenido una respuesta
del personal militar retirado del servicio activo. Ante la
grave situación descrita, los militares retirados hacen un esfuerzo
que en este momento se encuentra en plena evolución,
para alertar, no solamente al venezolano sino también a los nacionales
de otros países, sobre esta amenaza que ve el venezolano
tan cerca, pero también a la vez tan lejos. Dentro este
contexto hemos querido presentar a los lectores el Manifiesto
No. 1 de los Militares Retirados en defensa de la Institucionalidad.
7. Manifiesto No. 1 de los Oficiales en Situación de
Retiro
Venezuela vive actualmente los momentos políticos, sociales
y económicos más difíciles de toda su historia. Un
proyecto internacional comunista ideado y diseñado por Fidel
Castro, pretende convertir a nuestro país en una nación satélite
de Cuba. Para lograrlo, el régimen cubano ha utilizado al Teniente
Coronel Hugo Chávez Frías, para que en su papel de
guiñol político, destruya lo que queda de las instituciones
democráticas. Con el objetivo de debilitar la cohesión social de
la sociedad venezolana que pueda ser un obstáculo irreducible
para su proyecto comunista, Hugo Chávez Frías ha sembrado
el odio y ha polarizado al pueblo en dos bandos irreconciliables,
acabando con los tejidos económicos y los centros de producción
y, más grave todavía, arrancando los cimientos mismos de
la identidad nacional, al sustituir nuestros valores tradicionales
por otros totalmente contrarios, utilizando para ello métodos
perversos, como ese de querer lavar el cerebro a
nuestros hijos y nietos.
La Fuerza Armada de Venezuela ha sido sometida, desde
hace varios años, a un proceso de politización que busca fundamentalmente
debilitar los valores tradicionales del profesionalismo
militar. La penetración ideológica ha sido conducida
implacablemente por parte del régimen.
Al principio del gobierno, el presidente Chávez respetó
la pirámide jerárquica. Poco a poco fue sustituyendo algunos
mandos operativos por personal de su confianza. El 11 de abril
de 2002, lo sorprendió sin haber concluido su política de control
sobre la Organización militar. Después de este hecho, se
ha incrementado la intensidad de captación de incondicionales
dentro de las unidades de la FAN, pudiéndose afirmar sin lugar
a dudas que para este momento existe una variedad de operadores
políticos ejerciendo un severo control sobre importantes
sectores de la Fuerza Armada y de las principales
unidades operativas.
Además, se ha buscado captar ideológicamente al personal
militar, sin importar el grado, mediante campañas orientadoras
que buscan sembrar ciertos paradigmas tales como
pueblo, revolución, oligarquía, explotación, imperialismo etc.,
debilitando los tradicionales valores de disciplina, subordinación
y obediencia. Es difícil determinar con precisión el
grado de ideologización logrado; no obstante, sabemos que no
es mucho.
Ciertamente que se escuchan murmuraciones en algunos
sectores subalternos de manera constante, lo que prolifera
normalmente en oficiales de grados superiores. Estas
circunstancias políticas han comprometido totalmente la institucionalidad
y la propia eficiencia de la Fuerza Armada. Un
nuevo gobierno democrático tendrá, sin duda, que enfrentar
estas dos circunstancias con un conjunto de medidas que permitan
revertir este proceso de desprofesionalización, fortaleciendo
un conjunto de sólidos valores democráticos y, al mismo
tiempo, revitalizando su capacidad operativa a objeto de poder
enfrentar las amenazas que actualmente vulneran gravemente
nuestra seguridad como país.
Y ya va siendo hora de decir: ¡Basta! Porque ya es mucho
el grave daño que el rencor y la discordia han hecho en este
país, de donde le proviene que el pueblo no haya sabido andar
sino con las vacilaciones del temor, desusadas y desprestigiadas
las formas del respeto mutuo; impasible ante la inseguridad que
cobra vidas en su entorno todos los días; y se hace el desentendido
ante la desfachatez con la cual el régimen pisotea los principio
más elementales de probidad, de igualdad y de justicia.
Claro que no son los envilecidos por el servilismo
quienes ese clamor harían, ni tampoco aquellos aprovechadores
de los regímenes de fuerza a cuya sombra el provecho material
pueda crecerles tanto como vaya menguándoseles la dignidad.
Es la sociedad civil honesta, sin distingo de color ni de partido,
quienes ya sienten en su interior que los límites a la tolerancia
pacífica están siendo desbordados.
En su intención de fomentar la desintegración generalizada,
el oficialismo ha violado los preceptos fundamentales
de la Constitución: secuestró los poderes públicos, cometió
delitos de lesa patria y de lesa humanidad, perpetró fraudes
electorales, acabó con la libertad de prensa y de información,
dilapidó nuestros recursos, y se alió con grupos narcoterroristas,
gobiernos forajidos y sectores fundamentalistas.
El pueblo venezolano ha resistido valientemente la
arremetida de este proyecto, a través de todos los mecanismos
que la democracia le proporciona: firmas, denuncias nacionales
e internacionales, marchas, manifestaciones, elecciones, huelgas
y protestas de todo tipo; sin embargo, estas acciones han sido
insuficientes, porque este no es un gobierno democrático, sino
una dictadura “militarista” comunista que no escucha, ni le
conviene escuchar el clamor popular.
Cuando la democracia está en peligro, cuando las libertades
ya casi no existen, y cuando la patria misma está a punto
de desaparecer, los hombres de la Fuerza Armada Nacional
están en la obligación de levantar su voz y de hacer respetar la
Constitución. Pero, dado que el Alto Mando ya no representa
a la institución armada, y en virtud de que a los militares activos
de la Fuerza Armada les está vedado por la ley la beligerancia
política militante, y la ley les impide expresarse públicamente,
les exhortamos a que como responsables de la defensa
nacional, no omitan en sus análisis las consideraciones de tipo
político que están afectando a esa misma defensa.
Especial atención merece el Estamento Militar, el cual ha
sido tratado de una manera vil para que se sometan a una conducta
que es una afrenta a las normas de nuestra Constitución.
Hugo Chávez ha creado odios y diferencias que han dejado
atrás todas las reivindicaciones sociales obtenidas por la Institución
armada a través de toda su historia republicana, y con
esta discriminaciones ha hecho posible la manipulación de facciones
militares dentro de la organización.
Para nosotros, quienes hoy hemos decidido reactivar la
organización que nos reúne, constituye una obligación impostergable
asumir la condición de voceros y de interlocutores
del sentir castrense. Con este propósito, convocamos a todos
los oficiales generales, superiores, oficiales subalternos, suboficiales
y tropas profesionales en la situación de retiro, a incorporarse
a este reactivado esfuerzo orientado a salvar a Venezuela
de la desintegración y la anomia, y a recuperar la democracia y
la libertad.
Para estos fines convocamos a todos nuestros Compañeros
de Armas para revivir la otrora Alianza Militar por Venezuela,
a los que ya pertenecemos a ella, así como a todos aquellos que
han entendido el letal peligro que se cierne sobre Venezuela.
Esta Organización de Personal Militar retirados por
Venezuela luchará sin descanso, en unión de las Organizaciones
Democráticas Nacionales, Estatales y Municipales, y del
valiente pueblo de Venezuela, para la restitución de la vigencia
de la Constitución de la República, la recuperación de la
Democracia y de la Libertad en nuestro país.
El régimen castro comunista ilegalmente impuesto en
Venezuela se propone instaurar su proyecto militarista totalitario,
apoyándose en la ilegitima Asamblea Nacional, mediante
la aprobación de leyes que, por ser contrarias a la Constitución
Nacional, resultan siendo inexistentes por nulidad absoluta.
De acuerdo con lo estipulado en el artículo 333 de la Constitución
Nacional, la Alianza del personal retirado por Venezuela
exigirá, junto a toda la Nación, el estricto cumpli-miento de los
artículos 5, 326, 333, 347 y 350 de la Carta Magna.
Nuestra organización por Venezuela proclamará, a lo
largo y a lo ancho del país, y a todos los niveles de la sociedad
venezolana, la reivindicación de la dignidad del auténtico militar,
que actúa en todo momento guiado por la fuerza de la
razón, frente a la ignominia del militarista que no actúa sino
por impulso de la razón de la fuerza.
Compañeros todos, sobran las razones para continuar activos
aún desde nuestra situación de retirados. Nuestros hijos y
nietos, nuestros subalternos de ayer, de hoy y de siempre, no
nos perdonarían si nosotros permitimos que nuestra querida y
amada Venezuela sea la segunda Cuba de América.
El proyecto de este régimen es una imposición del comunismo
internacional. Nuestra obligación es defender la Patria y
sus Instituciones hasta perder la vida si fuese necesario.
8. Exhorto
Un fraterno saludo a todas las Fuerzas Armadas de
América y los exhortamos a que no permitan que en su país
ocurra lo que en Venezuela está pasando y que su acción sirva
en todo momento para que la democracia verdadera se fortalezca
y se profundice, y se evite la destrucción del sentido profesional
e institucional de sus Fuerzas Armadas.
Deseamos de corazón que la clase política verdaderamente
democrática tome conciencia de su enorme responsabilidad
ante la historia, impedir que el totalitarismo marxista con
su lenguaje populista y manipulador conquiste el poder, y que
por el contrario se fortalezca el sistema de libertades que tanto
nos ha costado construir.
Es imperativo que la sociedad democrática de América
Latina abra los ojos ante la amenaza cierta que significan Fidel
Castro y Hugo Chávez para la estabilidad política y social de
nuestra región.
Conclusión Final
Quien lea de un solo tirón este compendio, sin duda
quedará preocupado y profundamente impactado. Ciertamente,
no es posible detectar el alcance del gravísimo daño que
se le está ocasionando a las instituciones armadas, sin conocer
el panorama militar de toda la región.
Pareciera que se estuviera aplicando una misma receta,
elaborada por mismo ente destructor, para desmantelar las
Fuerzas Armadas en cada uno de nuestros países; sólo cambian
las fechas, los personajes, las leyes decretadas y las ONGs involucradas.
La conclusión es evidente: Urge diseñar una estrategia
continental para defender las Fuerzas Armadas de América
Latina, frente a la injusta y brutal agresión de las que son objeto.
Esta defensa debe ser emprendida no solamente por los
militares, sino por la sociedad entera; porque la existencia de
unas Fuerzas Armadas bien equipadas, bien entrenadas y con
una Alta Moral, es requisito indispensable para la supervivencia
misma de nuestras naciones. De ello pueden dar testimonio el
pueblo colombiano, que ha sido rescatado por las FF.AA. de las
garras de las FARC; y el pueblo hondureño que, gracias a sus
militares, pudo salvarse de una dictadura chavista.
Hay dos sencillos pasos que pueden darse en este sentido:
Primero, iniciar un debate continental sobre lo que
ocurre con nuestras Fuerzas Armadas; publicando libros y
artículos, y realizando conferencias y seminarios sobre el tema.
Anticipamos que será una tarea difícil, porque los integrantes
y aliados del Foro de São Paulo ya han logrado consolidar una
matriz de opinión sumamente negativa respecto a los militares.
De hecho, en algunos países, como Argentina y Uruguay, existe
incluso un tabú, que impide a los ciudadanos defender a sus
Fuerzas Armadas, so pena de ser condenados por la opinión
pública.
Segundo, crear una organización, conformada por militares
retirados (y apoyada por civiles), que emprenda -de manera
coordinada- la defensa de las Fuerzas Armadas de América
Latina. Son ellos los que tienen el conocimiento y la capacidad
para elaborar un cuerpo doctrinal que contrarreste los prejuicios
marxistas prevalecientes; y de proponer reformas y mejoras
que aseguren el fortalecimiento de las Instituciones
Castrenses.
La Unión de Organizaciones Democráticas de América
- UnoAmérica, hace un llamado a todos los hombres y mujeres
de buena voluntad, en especial aquellos que de alguna manera
han estado vinculados a las Instituciones Militares, para que se
sumen a una cruzada por la defensa del último bastión de la
democracia y de la libertad: Nuestras gloriosas Fuerzas Armadas
de América Latina. El Socialismo del Siglo XXI contra las
Fuerzas Armadas en Venezuela
Colaboración de la Alianza Militar por Venezuela
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada